martes, 6 de julio de 2010

El viaje a Venus

Tú piensas en las mil y un cosas que no tienen importancia,
que si el tránsito, o la lluvia, el peinado, la falta de constancia
en el ejercicio y en el trabajo, sin tiempo para sonreír un poco,
te estresas cada vez más, pensando en el mundo, cada vez más loco.

Vas por la avenida caminando, sin fijarte en el camino,
cuando, de atras de un árbol, aparezco yo, sino
me notas por el ruido, lo haces por la excentricidad
en mi vestir, con un gorro extraño en la cabeza, sin vanidad,

una banderita de táxi en cada mano, y medio melón
en la cabeza, y por fin sonnríes, pero solo tú me ves,
crees que has perdido algo en el bolso, quizás la razón,
y me acerco a ti, regalandote una banderita, crees

que me he escapado de un psiquiatrico o algo por el estilo,
pero ignoras quien soy, una mezcla rara entre penúltimo
poeta, y primer polisón en el viaje a Venus, y en vilo,
tomas la banderita asustada, y te saludo con mucho mimo,

como si de un lugar te conociera, extraño, gracioso,
algo para que recuerdes y te rías, y se te olvida todo,
me sonríes, mientras me hablas de cosas que de algún modo
yo entiendo, mientras peinas tu cabello hermoso.

Finalmente te vas, sin mucha prisa ya, feliz, sonriente,
con un nuevo amigo cerca de la estacion del bus, curiosamente
despreocupada, porque con verme solamente,
recuperaste el humor, y esas ganas de ser más paciente.

yo me retiro por la vereda, silbando, cantando
de manera extraña, porque alguien sonrió conmigo,
y dias después, me tuteas, me haces tu amigo,
para que mil historias locas te siga contando.

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