sábado, 4 de junio de 2011

Te amo naranjita

Te amo naranjita, eres fabulosa,
tu mirada angelical, tu piel tersa,
todo en ti me fascina, a pesar
de que me hieras a muerte.

¿por qué las heridas? Es simple,
porque no me ves como yo te veo,
no me quieres como yo lo hago,
es más, no se si realmente te importe.

Te digo naranjita, porque
así me sabe tu amistad, dulce y
también ácida, porque te quiero,
más que solo un amigo.

Se que no te importa en lo más
mínimo, esta bien, acepto el
precio del dolor, con tal
de verte un día más.

Riendo por fuera, llorando
por dentro, lo que me importa
es que me regales una
sonrisa, aunque me duela.

Te amo naranjita, dulce
y acidita, mi dolor y mi
amor, eres a quien
le regalo mi corazón.

domingo, 13 de marzo de 2011

Alquimia para un condenado

Siempre creí que la vida era igual, llena de principios
meramente científicos, que el proceso para amar
era exactamente igual que realizar procesos
experimentales, pero, veo que no llego a captar,
que la vida no son solo teoremas, cálculos y ecuaciones,
sino tambien, sentimientos, momentos y emociones.

Es por eso que me han condenado ferozmente,
y el corazón se me ha partido al verla, al quererla,
por eso ahora soy un alma solitaria y penitente,
porque pude tenerlo todo, pero nunca pude amarla.

Acepto mi castigo, desafié preceptos que conocía
solo por obtener conocimiento, pero, la sabiduria
siempre me faltí, pues no comprendí el amor,
solo pensé que sería otra ecuación, y el horror
de no poder quererla como era debido, ganando
su desprecio, su falta de tacto, y me está matando.

Me mata el hecho de verla como a un ángel,
sabiendo que es, una persona con poca moral,
quizás hubiese sido mejor quedarme en un vergel
a morir en las garras de un fiero animal.

Pero esa no era la vida que añoré desde joven,
preferí ser científico, un hombre que soluciona
problemas, pero ahora que mis ojos no ven
otro rostro más que el de ella, mi alma se aprisiona.

Por eso es que fui condenado, a la brutalidad
de no tener ese amor tan anhelado, de ella o de
otra mujer, en un sello colocado con frialdad,
está la consecuencia que nunca imaginé.

Jugar a descomponer el mundo con mis manos,
a crear cosas irreverentes, aprovechar la energía
vital de las cosas, para crear caprichos mundanos,
esa fue la más ruin y pecaminosa blasfemia.

Ahora solo pido a Dios resignación y fuerzas
para soportar el castigo ganado por mis acciones,
ahora solo pido, que mis manos sean piadosas,
para recuperar algún día un dejo de mis emociones.

viernes, 11 de marzo de 2011

No vale la pena

No vale la pena que siga pensando en un amor
que nunca tendrá futuro, porque eres distinta
a todo lo que pensé, que vergüenza y horror,
idealizar a alguien, que realmente no importa.

Te amé, como a nadie jamás había amado,
mi razón sin embargo, me indicaba con miedo
algo que el corazón nunca entendió, y destrozado
está ahora ese sentimiento,  si, destrozado.

Igual que las alas que me diste, que la ilusión
que me hiciste tener, pero, no entiendo porque
la crueldad, porqué esa fiereza, que mi corazón
perforó, simplemente todo eso, con el viento se fue.

Ya ni llorar es bueno, porque, siempre he creído
que mi camino es distinto, muy por arriba de todo,
de las personas, de los sentimientos, me han mentido
al decirme que debo de estar a tu altura, en el lodo.

Por mucho que no quiera, tengo orgullo, demasiado
orgullo, por lo que, el hecho de que me desprecies
solo me divierte, me deleita, estoy entusiasmado,
porque con tus ofensas confirmo que no me mereces.

Ni como novio, ni amigo, ni siquiera enemigo, nada,
porque simplemente veo con risas, lo poco a lo que
aspiras, si, mujer altiva, altiva en el lodo, humillada
por los cerdos, esos hombres perversos, no se,

aquellos que solo te ven por tu busto prominente,
por tus caderas, por tu cuerpo sensual, pero devaluado,
y no por el uso, sino por ti misma, que imprudente,
pero, sientete feliz de que yo te haya amado.

Sí, fue un honor para ti que te amara con locura,
que no me importara tu moral relajada, tus desplantes
de lujuria, porque te quise como a nadie, y estate segura
de que por eso te seguiran muchos otros farsantes.

Esos a los que solo les importas para un momento,
a quienes solo los mueve su miembro, no su razón,
por eso, ha cambiado lo que ahora siento,
y de oro se ha hecho mi corazón.

Porque simplemente, no fue mi culpa, solo te quise,
te amé, y tú, tu estúpida vanidad y ligereza te hicieron
la más fácil presa, así que, lo que yo hice
fue amarte, como nunca ninguno de esos lo hicieron.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Sirena Demoniaca

De pies a cabeza
contemplo tu belleza,
que solamente es de fuera,
y por dentro, una vil fiera.
Los encantos de tu tez,
de tu pecho y tu revés,
no son nada comparados
con tus deseos exhacerbados.
Rencor, ira o simple placer,
son tus caprichos de mujer,
te sabes bella y sensual,
pero tu alma es peor que un animal.
Más bien un demonio, grotesco,
como yo te lo parezco,
solo que por fuera, gorgona,
un monstruo con forma de persona.
Cuan sirena de bellos cabellos,
la blonda fársica agitas,
y con el sol lucen destellos,
falsos, mientras musitas.
Musitas maldiciones con rabia,
escudadas en una falsa sonrisa,
porque en tu rostro siempre ha habido,
una mueca más que postiza.
Y te amo, te odio, pero, te amo,
porque soy el estúpido poeta,
que te lleva siempre un ramo,
de rosas o jasmines, soy un idiota.
Albergaba en ti la esperanza,
de encontrar amor y bonanza,
pero tu bestialidad me irrita,
y con tu ligereza, mi alma tirita.
Sí, de miedo, de celos,
cuando con desdén me dices
de otros hombres, y tus gemelos
agitas en torno a mis narices.
Por eso te odio, sirena
maldita, porque me he enamorado
de ti, despreciable sirena,
y me has dejado devastado.
Mis letras no son nada
para ti, mi odiada amada,
solo cenizas, llevadas por el viento,
imaginate como me siento.
Y aún con el alma herida,
soy idiota y te entrego mi vida,
porque no puedo dejar de amarte,
te odio, pero, solo quiero amarte.