domingo, 13 de marzo de 2011

Alquimia para un condenado

Siempre creí que la vida era igual, llena de principios
meramente científicos, que el proceso para amar
era exactamente igual que realizar procesos
experimentales, pero, veo que no llego a captar,
que la vida no son solo teoremas, cálculos y ecuaciones,
sino tambien, sentimientos, momentos y emociones.

Es por eso que me han condenado ferozmente,
y el corazón se me ha partido al verla, al quererla,
por eso ahora soy un alma solitaria y penitente,
porque pude tenerlo todo, pero nunca pude amarla.

Acepto mi castigo, desafié preceptos que conocía
solo por obtener conocimiento, pero, la sabiduria
siempre me faltí, pues no comprendí el amor,
solo pensé que sería otra ecuación, y el horror
de no poder quererla como era debido, ganando
su desprecio, su falta de tacto, y me está matando.

Me mata el hecho de verla como a un ángel,
sabiendo que es, una persona con poca moral,
quizás hubiese sido mejor quedarme en un vergel
a morir en las garras de un fiero animal.

Pero esa no era la vida que añoré desde joven,
preferí ser científico, un hombre que soluciona
problemas, pero ahora que mis ojos no ven
otro rostro más que el de ella, mi alma se aprisiona.

Por eso es que fui condenado, a la brutalidad
de no tener ese amor tan anhelado, de ella o de
otra mujer, en un sello colocado con frialdad,
está la consecuencia que nunca imaginé.

Jugar a descomponer el mundo con mis manos,
a crear cosas irreverentes, aprovechar la energía
vital de las cosas, para crear caprichos mundanos,
esa fue la más ruin y pecaminosa blasfemia.

Ahora solo pido a Dios resignación y fuerzas
para soportar el castigo ganado por mis acciones,
ahora solo pido, que mis manos sean piadosas,
para recuperar algún día un dejo de mis emociones.

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