miércoles, 9 de marzo de 2011

Sirena Demoniaca

De pies a cabeza
contemplo tu belleza,
que solamente es de fuera,
y por dentro, una vil fiera.
Los encantos de tu tez,
de tu pecho y tu revés,
no son nada comparados
con tus deseos exhacerbados.
Rencor, ira o simple placer,
son tus caprichos de mujer,
te sabes bella y sensual,
pero tu alma es peor que un animal.
Más bien un demonio, grotesco,
como yo te lo parezco,
solo que por fuera, gorgona,
un monstruo con forma de persona.
Cuan sirena de bellos cabellos,
la blonda fársica agitas,
y con el sol lucen destellos,
falsos, mientras musitas.
Musitas maldiciones con rabia,
escudadas en una falsa sonrisa,
porque en tu rostro siempre ha habido,
una mueca más que postiza.
Y te amo, te odio, pero, te amo,
porque soy el estúpido poeta,
que te lleva siempre un ramo,
de rosas o jasmines, soy un idiota.
Albergaba en ti la esperanza,
de encontrar amor y bonanza,
pero tu bestialidad me irrita,
y con tu ligereza, mi alma tirita.
Sí, de miedo, de celos,
cuando con desdén me dices
de otros hombres, y tus gemelos
agitas en torno a mis narices.
Por eso te odio, sirena
maldita, porque me he enamorado
de ti, despreciable sirena,
y me has dejado devastado.
Mis letras no son nada
para ti, mi odiada amada,
solo cenizas, llevadas por el viento,
imaginate como me siento.
Y aún con el alma herida,
soy idiota y te entrego mi vida,
porque no puedo dejar de amarte,
te odio, pero, solo quiero amarte.

1 comentario:

Heri Von Oderschvank dijo...

Con esta maldita sirena, con mi hija más bella y más dañina, ofendí a una persona que amo con mi corazón entero, sin embargo, esa persona ahora me odia, y no solo eso, con esta hija mia, descubrí que esa mujer solamente me usaba para cumplir sus propósitos, me duele con todo el corazón descubrir eso, pero más me duele el no haber sabido manejar las cosas, manejar mi coraje, pero sobre todo, haber dado a conocer a mi hija, a mi sirena demoniaca.